Inah Canabarro Lucas, integrante de la Congregación de las Hermanas Teresianas y reconocida como la persona viva más longeva del planeta, murió de causas naturales el miércoles 30 de abril en Porto Alegre, Brasil, a los 116 años. Su partida se produjo apenas semanas antes de cumplir 117 años, título que ostentaba desde enero de 2025 tras el fallecimiento de la japonesa Tomiko Itooka.
Nacida el 8 de junio de 1908 en São Francisco de Assis, en el estado de Rio Grande do Sul, Canabarro Lucas desafió una infancia frágil y abrazó la vida religiosa a los 16 años. Dedicó gran parte de su existencia a la docencia y al servicio comunitario, fundando bandas escolares en la frontera con Uruguay y formando a generaciones de alumnos, entre ellos el general João Figueiredo, último dictador de Brasil. Fue honrada por el papa Francisco en su 110.º cumpleaños y se convirtió en la monja más longeva de la historia documentada.
Con su fallecimiento, el título de persona viva más longeva recae ahora en la británica Ethel Caterham, de 115 años, verificada por los principales organismos de estudio de la longevidad. Caterham atribuye su larga vida a un estilo de vida tranquilo y a “hacer siempre lo que quería”.