Chema Armenta

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AL AIRE
Chema Armenta
El gurú argentino y el 11
El número me ha seguido a todas partes desde hace unos meses; en todas las pantallas, tickets, series, cuentas, canciones, y todo lo que implique una numeralia alrededor de esa cifra. Según el brujo argentino al que consultaba años atrás, decía que era bendición, congruencia, la luz verde ante la duda de lo que se vivía en el momento.
La cifra nunca apareció mientras lo consultaba, mientras le mandaba pesos argentinos semanalmente, y me recetaba baños calientes en agua con pétalos de cualquier flor robada de un jardín ajeno, decía: “Y…con ese “banio” dos veces por semana, la pelotuda se te sale del alma”, pero la pelotuda no se me salió del alma hasta mucho después, o quizá no se me salió del todo y su recuerdo sigue todavía en alguna parte del cuerpo donde se me encharcó un poco el agua de rosas.
El número aparece no menos de cinco veces en el día, no más de 11, e intento encausarlo hacia lo positivo, dándole el privilegio de la duda años después al gurú cábula, pero más escuchando a la intuición que para estas etapas se me ha desarrollado impecable, y dice que: todo lo que sucede en este momento, es lo que debe suceder.
O es todo eso, o ha comenzado la debacle de mi salud mental como siempre lo sospeché, como siempre lo he creído: moriré de desquicio, esquizofrenia o, una obsesión que me hará vagar por el mundo buscándole respuesta a algo que no existe.
O es todo eso o, finalmente ha comenzado la conciencia y el verdadero “yo” a tomar el control, ha comenzado la sincronicidad a tomar forma, y los números son el portal para la plenitud que siempre sospeché podía llegar.
O es eso o, todavía quedan pedacitos de ceniza en alguna parte de mi cerebro, de los pétalos secos de las flores con las que hice agua de rosas, que me mandó quemar el argentino al patio mientras las resoplaba al cielo.
El brujo gaucho me acompañó en distintos procesos durante algún tiempo, en aquellos días no logré entender los ejercicios que me mandaba hacer (aún no los entiendo), no así los discursos que ofrecía en sus redes sociales, de los cuales pude rescatar enseñanzas valiosas que todavía conservo, verifico, ratifico y celebro.
El 11 se me ha metido profundamente en las pupilas, por momentos me asusta, por momentos me obsesiona, por momentos creo que tendré que vivir los siguientes 54 años (pretendo vivir hasta los 100) viéndolo para siempre, 54 años intentado buscarle significado, mirándolo de reojo cuando me enfada, imaginándolo como un 10, fingiendo no darme cuenta que aparece, observándolo con indiferencia, como si fuera un número común y sin personalidad como el 14, el 73 o el 29 que nunca nadie quiere. Pero el número me mira y me vuelve a traer a él, y me dice que sí, que significa algo que todavía no descubro. Así de loco.
Pero he tomado una decisión definitiva y, el significado del 11 en todos los caminos numéricos, lo comenzaré a interpretar a mi modo, a mi ritmo, a criterio de mi propio brujo interno que yo mismo represento, sin pócimas, sin ejercicios florales ni cenizos, simplistas o fabulescos; por mis polainas, porque sí, y porque no, entonces ahora, el número primo, indivisible por otros números y por sí mismo, llegó para:
Avisarme del nacimiento de nuevos amores sin apego, sin codependencia, sin importar el color de los ojos, la anchura de las caderas o la longitud del cuello que cargue el cuerpo; del registro del autoconocimiento cumplido pero desarrollándose hasta que muera, del visto bueno a la vida simple, sin complicaciones, sencilla, fuera de: marcas, apariencias, delirios de grandeza, persecuciones amistosas, camisas de cuellos altos sin sentido, vinos mediocres, y el fin de la búsqueda de aceptación ajena y el principio de la propia.
Llegó el número 11 acompañado del despertar del espíritu, para no irse nunca, para flanquearme entre sus dos 1, para despertarme del letargo del alma, para escribir sobre su presencia, sobre el universo de posibilidades que tienen dos números superpuestos, para avisarme que no vuelva a creer en brujos.
ULTIMO ALIENTO
Mi amigo Benjamín, el cantautor, viene de nuevo a presentarse a #Navojoa. Será en restaurante “El Roble”, en Brisas, el 8 de noviembre, a beneficio de la fundación “María Lucía, dando amor”, una asociación que apoya a los niños con cáncer. Los boletos están disponibles en el cel. 64 21 03 10 10.
Por cierto, hicimos recientemente un podcast de 2 horas con este señor, si tienen tiempo y ganas, vayan a verlo.

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