La empresa estadounidense Colossal Biosciences anunció un hito en la biotecnología: el nacimiento de tres cachorros genéticamente modificados para parecerse al extinto lobo gigante (Canis dirus), desaparecido hace más de 10,000 años.
Los ejemplares, nombrados Rómulo, Remo y Khaleesi, fueron gestados por perras domésticas y actualmente se encuentran en una reserva protegida. Este avance representa el primer caso de “desextinción” de un animal, según la compañía.
El proceso implicó la secuenciación del ADN antiguo de fósiles de lobos gigantes hallados en Ohio e Idaho, con edades estimadas entre los 13,000 y 72,000 años.
A partir de esas muestras, los científicos identificaron diferencias clave en 14 genes relacionados con el tamaño, la musculatura y el pelaje. Luego, mediante la técnica de edición genética CRISPR, insertaron esos genes en embriones de lobo gris, que fueron implantados en perras para completar la gestación.
Aunque Colossal sostiene que su objetivo es aplicar esta tecnología para la conservación de especies en peligro, el anuncio ha generado debates éticos y científicos. Expertos advierten sobre los riesgos de introducir especies extintas en ecosistemas modernos sin comprender del todo sus consecuencias.