Manifestantes incendiaron el Parlamento de Nepal en Katmandú, en medio de una ola de protestas juveniles contra la corrupción y la censura que han sacudido al país en los últimos días.
A pesar de la dimisión del primer ministro K.P. Sharma Oli, la violencia se intensificó y derivó en ataques a edificios gubernamentales y residencias de dirigentes políticos.
Las movilizaciones, protagonizadas por la denominada “Generación Z”, comenzaron tras el bloqueo de más de 20 redes sociales, lo que fue visto como un intento de restringir la libertad de expresión. Los enfrentamientos con la policía ya han dejado al menos 19 personas muertas y más de 300 heridas.