Con la instalación de la icónica chimenea en la Capilla Sixtina, el Vaticano se declara listo para el próximo cónclave que elegirá al Papa número 267, sucesor de San Pedro.
Las labores estuvieron a cargo del cuerpo de bomberos del Vaticano, quienes colocaron el conducto por donde saldrá la señal al mundo: la tradicional fumata.
Durante el cónclave, que se celebra en estricto secreto, el humo que emana de esta chimenea será la forma en que millones de fieles sabrán si ha habido una elección.
La fumata negra indicará que no se alcanzó la mayoría necesaria, mientras que la fumata blanca anunciará que los cardenales, al menos 89 de ellos, han elegido al nuevo Pontífice.