Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron los vestigios de la primera aldea pima anexa a la Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera, fundada por el jesuita Eusebio Francisco Kino a finales del siglo XVII.
El hallazgo se realizó a unos 100 metros del templo misional, entre los municipios de Ímuris y Cananea, donde los restos permanecieron ocultos bajo un mezquital durante más de 300 años.
La aldea ocupa un área aproximada de 800 metros cuadrados y conserva espacios habitacionales y comunitarios que combinan tradiciones constructivas hispanas e indígenas. Los arqueólogos localizaron casas de adobe con fogones al centro, además de una veintena de hornos donde encontraron restos de vacas, ovejas, cerdos, venados, perros, gallinas, guajolotes, burros y caballos, así como evidencias de maíz, amaranto, cactus y quelites. También se recuperaron puntas de flecha, herramientas líticas, cuchillos metálicos, ornamentos elaborados con conchas del Golfo de California, cruces y medallas cristianas.
De acuerdo con los investigadores del Centro INAH Sonora, el descubrimiento aporta nuevas evidencias sobre la vida cotidiana de los pimas himeris durante los primeros años del periodo misional y muestra un proceso de resistencia, adaptación y transformación cultural frente a la llegada de los jesuitas. El sitio forma parte de los trabajos de salvamento arqueológico vinculados al libramiento ferroviario Ímuris-Nogales y representa uno de los hallazgos más relevantes para el estudio de la historia temprana de la Pimería Alta.