La polémica por los derechos de transmisión del Mundial 2026 llevó a que numerosos restaurantes y comercios en México decidieran no proyectar los partidos, ante el temor de enfrentar sanciones económicas relacionadas con el uso comercial de las transmisiones.
Representantes del sector restaurantero señalaron que la incertidumbre generada en torno a los permisos necesarios para transmitir los encuentros provocó que muchos negocios optaran por no aprovechar el evento deportivo como atractivo para sus clientes, aun cuando el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) informó que no realizará operativos de revisión.
Además del riesgo de posibles multas, empresarios indicaron que el costo de las licencias requeridas para algunos establecimientos representa un gasto difícil de asumir en el contexto económico actual. La situación ha generado inconformidad entre comerciantes, quienes consideran que un evento de alcance mundial debería representar una oportunidad para impulsar la actividad económica y la convivencia entre aficionados.